de nuevo
el escenario principal
detrás
el hundimiento
los dioses desaparecidos
cubiertos de tierra roja
un eco de mar muerto en la lejanía
y un diminuto batir de alas
sobre la montaña desfigurada
el dolor es más real esta noche
el momento que pudimos abrazar
conforma dos sombras cuesta abajo
y dejamos de sentir
dejamos de ser garras y carne arañada
en este final
que no calmará la ausencia
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