Llegó la primavera. Había sol y heridas. Las terrazas rebosaban
carcajadas. Había muchachas por todas partes y todas parecían tener amor de sobra. Mi corazón suplicaba más palabras de cariño, menos ingratitud, más
"me importa tu mundo", "creo en tu mundo" y "creo en
ti". Más paz y menos exigencia. Mi cuerpo necesitaba de una ternura salvaje que hacía mucho tiempo que no experimentaba. Había muchachas por todas partes y todas eran bonitas y parecían tener
amor de sobra. Todas parecían poder tener el amor que necesitaba en aquel momento, la alegría y la reconstrucción. Caminar de la mano hacia lugares que había olvidado.
vibran las oraciones pero no abrigan las palabras la luz es frágil y tiembla, sólo la sangre arde violenta desde el cuello hasta el rostro derruido el corazón es la mancha más oscura en este cuerpo las lágrimas purgan, no sana el humo que despido la belleza reside ahora en pequeñas flores rotas a partir de la nada comienzo a creer en la búsqueda a aprender que sólo el saber puede salvarnos no descanso, no abandono, no soy carne muerta atravieso las sombras con la levedad del rayo me elevo por encima del polvo sucio que mordemos y soy silencio y soy ruido y silencio y ruido y soy sueño también aquí alcanzo al fin el génesis, en cualquier parte y en todas me sumerjo y brillo en la bolsa de las aguas ya no hay marcas ni hay herida, todo está iluminado
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