La conocida joya hispano-flamenca cobró vida y se cobró su primera víctima desde que el conjunto escultórico fuera proyectado en el año 1460. Una manada de leones (entre los que se contaban tres machos, alrededor de una docena de hembras y sus respectivos cachorros), se abalanzó sobre el encargado de las labores de limpieza y mantenimiento de la citada puerta. La muerte llamó a su puerta cuando se disponía a llevar a cabo la valiosa labor de cepillado de excrementos de paloma, cargados de ácidos muy agresivos con la piedra, que no se había realizado hasta entonces en esta puerta al ser la última que se construyó. Anestesiados por una feroz realidad, algunos turistas aprovecharon para hacerse fotos con el rey de la selva, cabalgaron a lomos de sus cachorros o bien murieron igualmente devorados, pero el paseo dominical por el centro de la ciudad siguió su curso habitual.
el blog de Jacobo Sánchez