La capital de Castilla-La Mancha
ha amanecido hoy con un terrible pitido de oídos. A primera hora de la mañana, europapress informaba de las palabras de
desprecio vertidas por Trump sobre la ciudad de Toledo. Afortunadamente, todo
se aclaraba minutos después, cuando la agencia de noticias se disculpaba por el
error y aclaraba que el autor de las declaraciones era un primo ceramista de la familia del
presidente, vecino de un pueblo cercano, enfrentado de por vida a nuestra
ciudad hermana en Estados Unidos. Una buena oportunidad para recordar que la
correcta pronunciación de esta ciudad, que además da nombre a una de nuestras céntricas
calles, es "Toledo (¡Ojaio!)".
vibran las oraciones pero no abrigan las palabras la luz es frágil y tiembla, sólo la sangre arde violenta desde el cuello hasta el rostro derruido el corazón es la mancha más oscura en este cuerpo las lágrimas purgan, no sana el humo que despido la belleza reside ahora en pequeñas flores rotas a partir de la nada comienzo a creer en la búsqueda a aprender que sólo el saber puede salvarnos no descanso, no abandono, no soy carne muerta atravieso las sombras con la levedad del rayo me elevo por encima del polvo sucio que mordemos y soy silencio y soy ruido y silencio y ruido y soy sueño también aquí alcanzo al fin el génesis, en cualquier parte y en todas me sumerjo y brillo en la bolsa de las aguas ya no hay marcas ni hay herida, todo está iluminado
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