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Me apuntan cañones en la distancia. Lucho por escapar. Escupen entonces fuegos de colores naturales. Arreglo las goteras de mi casa. Trato de limpiar toda la chatarra espacial de mi órbita. Solo un rastro de naufragio adherido a mi piel. Lucho porque quede atrás el tiempo de los ojos deformantes.

Me mira y no dice nada. Me observa y machaca todos los relojes. Me escucha y concluye que la risa tonta es sagrada. Me dice que hago que la compañía sea nueva cada vez. Me mira y no dice nada. Comenta que suele llegar siempre a tiempo. Me mira y se desvanece toda huella de dolor. Me coge de la mano y la sangre hierve. Me abraza y amanecemos fiebre.




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The Inner Light

vibran las oraciones pero no abrigan las palabras la luz es frágil y tiembla, sólo la sangre arde violenta desde el cuello hasta el rostro derruido el corazón es la mancha más oscura en este cuerpo las lágrimas purgan, no sana el humo que despido la belleza reside ahora en pequeñas flores rotas a partir de la nada comienzo a creer en la búsqueda a aprender que sólo el saber puede salvarnos no descanso, no abandono, no soy carne muerta atravieso las sombras con la levedad del rayo me elevo por encima del polvo sucio que mordemos y soy silencio y soy ruido y silencio y ruido y soy sueño también aquí alcanzo al fin el génesis, en cualquier parte y en todas me sumerjo y brillo en la bolsa de las aguas ya no hay marcas ni hay herida, todo está iluminado

Noche de Reyes

algunos niños reinan y hacen magia son reyes de sangre roja y piel atópica magos de la infancia tienen trucos de magia parecen seres divinos algunos niños se acercan a los dioses creen en la diversión más pura reducen sus deseos redondean sus palabras reúnen todo en sus sobres sellan su mirada y se entregan a la gran boca amarilla que enterrará sus listas de regalos para siempre la mayor escribe y decide que tendrá dos destinatarios el pequeño acepta sin fruncir el ceño observa la carta tiene el sello de su favorito se aferra a su propio nombre aunque todavía no sabe leer algunos niños reinan y hacen magia brillan por encima de los fríos días de invierno de las batallas que rodean el reino de la infancia

Primavera

Llegó la primavera. Había sol y heridas. Las terrazas rebosaban carcajadas. Había muchachas por todas partes y todas parecían tener amor de sobra.  Mi corazón suplicaba más palabras de cariño, menos ingratitud, más "me importa tu mundo", "creo en tu mundo" y "creo en ti".  Más paz y menos exigencia.  Mi cuerpo necesitaba de una ternura salvaje que hacía mucho tiempo que no experimentaba.  Había muchachas por todas partes y  todas eran bonitas y  parecían tener amor de sobra. Todas parecían poder tener el amor que necesitaba en aquel momento, la alegría y la reconstrucción. Caminar de la mano hacia lugares que había olvidado.