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días de ida, días de vuelta

te gustaba ver sin mirar
sobre muros de niebla
abstraerte con facilidad
y perderte en tus corrientes
mientras arrastrábamos con ardor los cuerpos
y así viajar sin dinero
y ahorrar en lecturas
me gustaba ceder a tus dulces amenazas
a tus labios con historia
herencia de mamá
y cargados de munición infinita
me gustaba encontrarte entre remolinos
rendirme a tu arte silbando
y a la danza marchita
de tus pies de otoño
en aquellos días de calma

hoy te marchas con varios caza-mariposas
en busca de cualquier antídoto contra la rutina
y un reloj que ya no da las horas
que no da para más
asoma tímido bajo tu abrigo
llevas los zapatos llenos de barro
la noche entera se ha derramado
en forma de lluvia
junto a los últimos días pesados
y los tonos grises de tu bufanda

recorres en tranvía la ciudad entera
buscándote
sin lograr escapar por completo

a tus propios finales

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